sábado, 13 de octubre de 2012

La Baba Yaga y las Amazonas.

Seres femeninos de los cuentos populares.


La figura mítica más célebre en los cuentos populares eslavos es,  con mucho, la Bruja, la Baba Yaga. Posee poder sobre los animales y viaja a bordo de un mortero, se impulsa con la mano del mortero y borra sus huellas con una escoba. Se la suele encontrar en su choza, que se alza sobre patas de pollo en medio de un espeso bosque, y para entrar en ella, el héroe o la heroína tienen que pronunciar una fórmula mágica, tras lo cual aparece la puerta. La Baba Yaga ocupa todo el interior con su repugnante cuerpo de vieja bruja, una nariz que le llega hasta el techo y unas piernas que abarcan toda la estancia. Está tan escuálida que parece un esqueleto con dientes puntiagudos. La llaman "piernas falcas", y la cerca de su jardín esta hecha de huesos. La remota situación de la casa pare indicar que sirve de puesto de vigilancia de la entrada al Otro Mundo, y penetrar en ella puede significar la muerte. Existe una clara vinculación con los ritos de iniciación prehistóricos en muchas culturas, la iniciación a la edad viril se lleva a cabo en un edificio especial fuera del poblado, y se cree que los neófitos mueren antes de renacer. El día y la noche obedecen las órdenes de la Baba Yaga de lo que se desprende que podría proceder de la antaño poderosa diosa del Otro Mundo, teoría respaldada por el papel positivo que desempeñaba a veces al ayudar al héroe en su búsqueda, reliquia de una época anterior a la supresión del culto.

También existen entre los eslavos vestigios de la creencia en otro tipo de mujeres poderosas. Un relato legendario de Bohemia, del siglo XI, habla sobre un grupo de amazonas que luchan como hombres y toman la iniciativa sexual. Estas guerreros, encabezadas por Vlasta, la más valiente, viven en un castillo a orillas del río Vltava, y la guerra con los hombres acaba en la paz y el matrimonio. En la épica popular rusa, la podenitsa, como se denomina a las amazonas son figuras que cabalgan en solitario. En el cuento de Dobrinia y el dragón, el héroe se topa con una mujer de tales características e intenta vencerla. Ella lo agarra por sus rizos rubios, lo arranca del caballo, se lo mete en el bolsillo y accede a liberarlo únicamente a condición de que se casen. Al final, las amazonas siempre mueren o se someten mediante el matrimonio.

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