jueves, 23 de agosto de 2012

La leyenda Artúrica

Arturo y sus caballeros.
La leyenda artúrica está enraizada en la tradición céltica pero no alcanzó su religiosa popularidad hasta que pasó a ser tema dominante en la literatura medieval del continente europeo, en primer lugar en Francia. Las versiones inglesa-galesas deribaron o recibieron la influencia del francés.

El principal vínculo entre la poesía y la prosa célticas y la leyenda artúrica en la literatura europea es La historia de los reyes de Inglaterra, escrita a mediados del siglo XII por Geoffrey de Monmouth, y bien pudo basarse en auténticas tradiciones galesas, no cabe duda de que los materiales bíblicos y clásicos constituyen parte importante de su historia legendaria.

No obstante, Arturo era una figura conocida en la tradición galesa al menos de el siglo VIII. En una de las primeras referencias, la de Nennio en su historia de los britanos, Arturo aparece como jefe guerrero que defiende a su país contra los invasores sajones. Su nombre deriva incuestionablemente de Artorius, nombre no mu conocido, pues se trata del título de un clan romano, el de la gens artoria, y existen testimonios de que un romano del siglo II llamando Artorius ó en Britania. Por consiguiente, el nombre de Arturo debió pasar a las lenguas gaélicas de Britania durante la ocupación roaman, al igual que otros nombre latinos.

Sin embargo, la mayoría de los relatos artúricos sitúan a Arturo en un contexto de folclore y mito. En el poema El botín de Annvfn, en antiguo galés, Arturo va al Otro Mundo con el fin de llevarse la caldera mágica del reino de los muertos,  y es asímismo la Ciudad del Alborozo, que contiene vino espumoso. Arturo se enfrenta a enemigos monstruosos, gigantes o animales mágicos, y en algunos textos del siglo XII es el monarca de un reino subterráneo. En la tradición topográfica de la época moderna aparece él mismo como un gigante.

Todos estos relatos presentan numerosos paralelismos con los de Finn (que también aparece como un gigante, sobre todo en la tradición folclórica) y sus seguidores, y cabe la posibilidad de que los dos ciclos se deriven de una fuente céltica común de tradición mitológica.

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