
Años más tarde, en una fiesta, un desconocido se burló de Edipo y dijo que no era hijo de Pólibo. El insulto le dolió y consultó al oráculo de Delfos, quien le vaticinó que mataría a su padre y se casaría con su madre. Convencido de que Pólibo y Mérope eran sus verdaderos padres, Edipo huyó de Corinto, y en el camino a Tebas dio muerte a un desconocido que le había insultado: Layo, su padre. En aquella época, Tebas era asolada por la Esfinge, un ser que mataba a cuantos no sabía responder al acertijo que planteaba: "¿Qué tiene cuatro piernas por la mañana, dos al mediodía y tres por la tarde?" Edipo retó al monstruo y dio la respuesta correcta: "el hombre" (que gatea de recién nacido, camina erguido en la madurez y con un bastón en la vejez). La Esfinge se arrojó al mar y Edipo fue recibido como salvador de la ciudad. Le rogaron que fuera su rey y que se casara con la reina, que acababa de enviudar: su madre Yocasta. Con ella tuvo cuatro hijos, dos muchachos, Polinices y Eteocles, y dos muchachas, Antígona e Ismene, y Tebas prosperó durante su reinado.
Al cabo de muchos años, la ciudad padeció sequía, hambruna y enfermedades. El oráculo de Delfos dijo que las calamidades acabarían cuando los tebanos expulsaran al asesino de Layo, cuya búsqueda inició el propio Edipo. Descubrió la verdad por boca de Tiresias y del pastor que lo había salvado; se cegó y se exilió, mientras que Yocasta se ahorcó.