La vila mantiene una relación estrecha y en ocasiones amistosas con la humanidad. En los países eslavos del sur es la figura mítica más conocida, que asimila rasgos de otros espíritus de identidad distintas en otras regiones.La vila aparece con frecuencia en los cuentos épicos de los eslavos del sur. En uno de ellos, el héroe Marko espía a un grupo de estos que baila, envía a su halcón a que se apodere de las alas y el tocado de Madanojla, su jefa, y regresa a su casa perseguido por la vila. Se casa con ella haciendo creer que se trata de una pastora, pero un día alardea de tener una vila por esposa y ella coge sus alas y escapa. Solo después de que Marko vuelva a capturarla acepta su papel de esposa.