lunes, 29 de octubre de 2012

Espíritus Malignos.

Seres de los bosques, licántropos y vampiros.

La vila tiene con frecuencia buena disposición hacia los mortales, pero los demás espíritus que habitan en las inmediaciones de las casas en las creencias eslavas son capaces, en el mejor de los casos, de gastarles bromas pesadas, y en el peor, de actuar con abierta hostilidad. Entre los eslavos orientales, el más temibles es el leshii o espíritu de los bosques, señor de la espesura y guardián de los animales que viven en ella. En 1859 se atribuyó una gran migración de ardillas por los Urales a los espíritus siberianos de los bosques, que, tras haber perdido una partida de cartas con los espíritus de la Rusia Blanca, les entregaron a sus animales para pagar la deuda de juego. De carácter antropomórfico, el leshii se presenta en forma de campesino, de tamaño variable, según el hábitat: desde la altura del árbol mas alto hasta la de una brizna de hierba. Posee el poder de metamorfosearse en diversos animales, pero, con el fin de engañar, puede adoptar la forma de un pariente. La desgracia caía sobre el campesino que no tomaba precauciones al internarse en el bosque, sobre todo en determinados días, rezando una oración para protegerse o volviendo sus ropas del revés. El leshii hacía que se perdieran las personas, llevándolas a veces hasta el borde mismo de un precipicio, y se apoderaban de muchachas y niños, por lo general después de que una mujer le dijera impaciente a su hijo: "Ojala te llevase el leshii".

Aún se mantiene la creencia en los espíritus del bosque en remotas comarcas de Rusia, mientras que la idea de un espíritu del agua masculino y terrible lleva más de un siglo en declive. El vodianoi se distingue de la rusalka no solo por ser varón, sino por ser feo, cubierto de limo, velludo y con garras o hinchado y blando, y le encanta ahogar a quienes le han ofendido. E una aldea del sur de Rusia se contaba que había un campesino que se sumergía en un profundo hoyo lleno de agua, en que supuestamente vivía el  vodianoi, para pescar carpas. Tras numerosas capturas, un día se jactó de poder atrapar al espíritu de las aguas y se ahogó.

Desde la antigüedad, todos los eslavos han creído en la existencia de los hombres-lobo (licantropía), creencia que con el tiempo se mezcló con la idea del vampiro. En los campos sérbios y bósnios sobre Zmaj Ogn jeni Vuj (el Fiero Lobo Dragón) se relaciona a un héroe licántropo con un monarca del siglo XV, el déspota Vuk, al que se representaba con una mancha de nacimiento (roja hasta el hombro del brazo con el que empuña la espada o en forma de sable), con mechones de pelo de lobo y escupiendo fuego.Crece con prodigiosa rapidez, y se hace guerrero, el único capaz de vencer al dragón, que quizá fuera quien lo engendró.

viernes, 26 de octubre de 2012

La sirin.

La sirin es un ave del pantano con rostro de muchacha. A diferencia de otros seres mitológicos que surgen de la tradición popular eslava tiene orígenes griegos y llegó con los cristianos ortodoxos.

Claramente relacionada con la sirena griega, y gozaba de especial popularidad en Rusia, donde su imagen adquirió tintes cristianos y folclóricos. Al igual que su prototipo griego, canta exquisitamnete, pero no se la considera tanto un ser que induce a los marineros a una muerte acuática como un ave de felicidad y belleza, que desciende de los cielos a tierra en recompensa por una vida virtuosa. Quien escucha su canto lo olvida todo y después muere.

jueves, 25 de octubre de 2012

La Vila.

Al igual que la rusalka, la vila, es una mujer eternamente joven y bella de cabellera larga y rubia. También se la asocia con el alma de los difuntos: muchachas muertas sin bautizar (creencia búlgara) o chicas fríbolas cuyas almas flotan entre el cielo y la tierra (creencia polaca)

La vila mantiene una relación estrecha y en ocasiones amistosas con la humanidad. En los países eslavos del sur es la figura mítica más conocida, que asimila rasgos de otros espíritus de identidad distintas en otras regiones.

La vila aparece con frecuencia en los cuentos épicos de los eslavos del sur. En uno de ellos, el héroe Marko espía a un grupo de estos que baila, envía a su halcón a que se apodere de las alas y el tocado de Madanojla, su jefa, y regresa a su casa perseguido por la vila. Se casa con ella haciendo creer que se trata de una pastora, pero un día alardea de tener una vila por esposa y ella coge sus alas y escapa. Solo después de que Marko vuelva a capturarla acepta su papel de esposa.

miércoles, 24 de octubre de 2012

El alma de los difuntos.

La rusalka, la vila y otros visitantes.

La creencia de que el alma se separa del cuerpo y puede abandonarlo durante el sueño y en la muerte se encuentra entre todos los eslavos. Denominadas zduhach por los serbios, las almas se reunen en la cimas de las montañas y luchan entre sí. La victoria en tales combates lleva la prosperidad del durmiente, pero si su alma perece no despertará jamás. En Rusia, las almas pueden adoptar la forma de la kikimora, pequeño ser femenino de cabello flotante que, al igual que el domovoi, mora en las casas, pero a la que no se dispensa tan buena acogida debido a su papel de oráculo de las catástrofes. Tras la muerte de un campesino, se dejan abiertas las puertas y ventanas de su casa para que pueda salir su alma en forma de ave sin ser visto. El alma de quienes mueren sin bautizar, en circunstancias violentas y tras haber sido maldecidas por sus padres, adquieren diversas formas.

Una nava es el alma de un niño sin bautizar o mortinato. Los macedonios creen que adopta la forma de ave que vuela en busca de su madre y ataca a las mujeres parturientas. Se la puede liberar con la ceremonia del bautismo. Mucho más conocido es la rusalka, el alma de niños recién nacidos o de doncellas ahogadas en las creencias del sur de Rusia y Ucrania. Le gusta cantar y se creía que los hombres se ahogaban por el hechizo que ejercía su canto; con la forma de atractivas muchachas vestidas con hojas,; seducían a los jóvenes aldeanos, que escapaban a sus moradas subacuáticas. Al final de la primavera, en la semana Rusalnaya (la séptima después de Pascua) sale del agua, se abalanza por detrás sobre sus víctimas en campos y bosques y las mata a fuerza de cosquillas. Le desagradan especialmente las mujeres, y existen relatos en los que intenta robar el alma de muchachas incautas. Rusalnaya,  por ejemplo. Aunque en el siglo XIX la rusalka rusa se relacionaba con los muertos, podrían tratarse de una evolución posterior: quizá en sus orígenes se vinculaba con la fertilidad, y sobre todo con la fiesta pagana de Rusalii que se celebraba en Kiev en el siglo XI, la cual presentaba paralelismos con la fiesta romana de las rosas, la Rosalía.

lunes, 22 de octubre de 2012

El ruano de plata.

En el relato ruso del caballo ruano de plata se cuenta que es un guardián del bosque y en las tradiciones familiares es recompensado con un caballo mágico. Al morir,un anciano ordena a sus tres hijos que custodien su tumba durante tres noches, pero los dos mejor vestidos no cumplen sus órdenes y envían en su lugar a Iván el Loco, que se pasa la vida tumbado junto a la estufa, muy sucio. A las doce de la tercera noche se aparece el padre difunto y recompensa a Iván con el ruano de plata, un caballo que despide chispas por los ojos y humo por los ollares.

Cuando el zar proclamó que el hombre capaz de coger el velo de su hija, colocado a gran altura, se casará con ella, Iván pronuncia un conjuro para que acuda el ruano de plata, se introduce en la oreja y se transforma en un apuesto joven. Gana el concurso a la tercera ocasión y a continuación vuelve a su mísera estancia, sin ser reconocido. El zar organiza fiestas con la esperanza de encontrar al apuesto joven. Iván, sentado detrás de la estufa en el salón del banquete, limpia su jarra de cerveza, con el velo, lo reconocen y obtiene su justa recompensa, para consternación de sus hermanos

domingo, 21 de octubre de 2012

Espíritus de la casa de labranza.

Existe un estrecho vínculo entre el domovoi y diversos espíritus de la casa de labranza: el dvorovoi, el ovinnik y el bannik. La actividad del dvorovoi se limita al corral; en lo demás se parece mucho al domovoi. El ovinnik, espíritu de la era, se muestra mucho más hostil con la humanidad, pues mantiene el carácter peligroso de la era. También presenta un aspecto hostil el bannik, espíritu de la caseta de baños, lugar para la adivinación y la magia. La creencia en el domovoi y el bannik se conserva actualmente en las aldeas de Siberia.

sábado, 20 de octubre de 2012

Antepasados y espíritus del hogar.

Iván el loco y el domovoi.

Antiguamente, todos los grupos eslavos celebraban complejas ceremonias en honor de los muertos, pero el el siglo XIX, ya sólo se conservaban entre los grupos de cristianos ortodoxos. Se honraba la memoria de los difuntos tres o cuatro veces al año, en días fijos, comiendo y bebiendo junto a las tumbas, y se apartaban porciones de comida para que las consumieran los antepasados.

El culto a los antepasados se refleja así mismo en los cuentos populares rusos, en la figura de Iván el Loco, que tiene un lugar reservado en la casa, sobre la estufa, y que en ocasiones se presenta cubierto de hollín, Iván está más próximo a los antepasados que sus hermanos mayores, y es él quien recibe una recompensa por cumplir los deseos del padre difunto. La creencia eslava en los espíritus domésticos, muy extendida, queda atestiguada por el dedushka domovoi ("espíritu doméstico del abuelo" en la versión rusa. Existen otras formas en las demás lenguas). La familia debe tratar con respeto al domovoi, que actúa de noche, evitar dormir en su camino y dejarle platos de su comida favorita todas las noches, pues en otro caso, el domovoi suele portarse mal: rompe la vajilla o molesta a los animales. Casi siempre es invisible, pero quienes lo han visto lo describen como un anciano de barba gris, quizá con el cuerpo velludo, y si al tacto resulta peludo, presagia buena suerte, mientras que si parece frío y duro anuncia desgracias o muertes. Le presenta a los nuevos animales domésticos, y conviene criar solo los de color que supuestamente le gusta. La prosperidad del hogar depende de su propia felicidad, y si las cosas van mal hay que redoblar los esfuerzos por agradarle. Se celebraban complicados ritos para garantizar que el domovoi acompañase a la familia si había mudanza, y en ocasiones lo tentaban con carbones del antiguos hogar, una prueba más de su vinculación con el antiguo culto a los antepasados.