martes, 28 de febrero de 2012

Los antepasados de los dioses.

La Teogonía de Hesíodo se inicia en una sencilla frase: "Al principio de todo, Caos cobró vida", pero no queda claro si Caos (el vacío primordial) se condibe como una divinidad. Después de Caos (quizás como hijos, pero también resulta ambiguo) aparecieron Gea o Ge (la tierra), Tártaro (el infierno), Eros (el deseo), Érebo (la tinieblas del infierno y Nix ("Noche" las tinieblas de la tierra). Nix copuló con Érebo y nació Éter (el éter, o brillante aire superior)  y Día (la brillante del mundo).


Gea parió ella sóla a Urano (el cielo), para que la cubriese y la rodease por completo y fuera hogar seguro y eterno para los bienaventurados dioses" y a continuación a las Montañas y al Ponto (el mar). Copuló con Urano y nacieron las primeras divinidades:doce poderosos Titanes (seis varones y seis mujeres, las Titánides) tres Cíclopes, llamados Brontes ("Trueno"), Estéropes ("Relampago") y Arges ("Brillante") y tres monstruos con cien manos cada uno, los Hecatónquiros, llamados Coto, Briareo y Giges. Urano quedó horrorizado con sus retoños y los encerró en las entrañas del mundo, pero en venganza, Gea convenció al titán mas joven, Crono, de que castrase a su padre y se hiciese con el poder. La sangre de la herida de Urano engendró gigantes, ninfas y a las Furias, mientras que sus genitales cayeron al mar y se convirtieron en espuma blanca, de la que nació Afrodita, diosa del deseo y la sexualidad.

Los Titanes poblaron el mundo de semidioses copulando con ninfas o entre ellas: los hijos de Hiperión y su hermana Tía, por ejemplo, fueron Helios (el sol), Selene (la luna) y Eos (el alba). Otro titán, Jápeto, se apareó con la Oceánide Clímene, que tuvo cuatro hijos, los más famosos de los cuales fueron Prometeo ("Previsor") y Atlas, quien, tras la derrota de los Titanes, fue condenado por Zeus a sujetar los cielos en el extremo occidental del mundo: el Atlántico deriva de su nombre. Sus hermanos eran Menecio y Epimeteo ("Deseoso") marido de Pandora. Cándido y temerario, Epimeteo era la antítesis de Prometeo. Crono tuvo varios hijos con Rea y como temía que lo derrocasen se los tragaba en cuanto nacían; pero cuando Rea dio a luz a Zeus engañó a su marido cubriendo una piedra como si se tratara de un niño y Crono se la tragó. Zeus creció y planeó una venganza. Venció en la batalla contra los Titanes, la Titanomaquia, tras  haber fortalecido su posición con un truco: Metis, hija del Titán Océano, le ofreció a Crono una bebida que le hizo vomitar a los hermanos y hermanas de Zeus (Poseidón, Hades, Hera, Démeter y Hestia), que se sumaron a la causa de Zeus. Tambien le apoyaron los Cíclopes y Hecatonquiros, a quienes Crono tenía prisioneros y Zeus liberó.

Tras la caída de los Titanes, unos gigantes monstruosos que había nacido de la sangre de Urano retaron a Zeus, que dirigió a los dioses en la Gigantomaquia, la batalla contra los Gigantes, de la que salió victorioso, estableciéndose como jefe supremo de los cielos y la tierra. Declaró al Olimpo, el monte más alto del mundo, morada de los dioses vencedores.

lunes, 27 de febrero de 2012

Nacimiento de los Dioses.

El ascenso de los Olímpicos.

Circulaban múltiples mitos sobre el origen de las cosas pero ninguna versión fue aceptada por todos. No obstante, el relato más completo y el que obtuvo mayor popularidad aparece en la Teogonía, de Hesíodo, compuesta en el siglo VIII a. C. Se trata de la primera tentativa importante de trazar el árbol genealógico del panteón griego a partir de las numerosas creencias reinantes. Cosmogonía en igual medida que teogonía, remonta con detalle los antepasados de los dioses olímpicos hasta la creación del mundo, que surge del Caos, los Órficos, seguidores de un culto místico denominado orfismo, ofrecían un relato alternativo sobre los orígenes del mundo, más abstracto y de carácter más filosófico que el de Hesíodo y, por consiguiente, con un atractivo popular mucho menor. Comienza con Crono ("tiempo" reinterpretación órfica del nombre de Kronos), acompañado por Adrastía ("necesidad"). De Crono surgieron Éter, Érebo y Caos ("aire superior", "oscuridad" y el "vacío primordial"). En Éter, Crono forma un huevo del que nace Fanes, creador de todo, una deidad bisexual con alas doradas y cuatro ojos. Fanes recibe muchos nombres, Eros entre ellos, y tiene una hija, Nix ("noche"), que es su consorte y concibe a Gea y a Urano. Cuando Zeus asume el poder vuelve a crearlo todo, se traga a Fanes, copula con Core ("Perséfone") y de esta unión nace Zagreo-Dioniso.

domingo, 26 de febrero de 2012

El simposio.

Se decoraban numerosos objetos domésticos con escenas mitológicas, sobre todo las copas, jarras y vasijas que se utilizaban en el simposio, simposion en griego, "beber juntos" o "banquete".


El simposio era un importante acontecimiento social para los hombres griegos. Se tendían en divanes y bebían (beber vino tenía un profundo carácter ritual), conversaban, se divertían y cimentaban vínculos políticos y sociales. Se recitaban poemas de tema mitológico y se entonaban canciones de poetas famosos. Las únicas mujeres que asistían eran contratadas y se encargaban de la música, el baile y el sexo. En una ilustración tomada de una vasija, aparecen dos mujeres desnudas, quizás animadoras, en un simposio.

Alfabeto griego normalizado (solo se ofrecen las mayúsculas, empleadas en la mayoría de las inscripciones, y no se incluyen los diptongos) con la transcripción castellana debajo según las normas de pronunciación del griego moderno.




Α Β Γ Δ Ε Ζ H Θ Ι K Λ Μ Ν Ξ Ο Π Ρ Σ Τ Υ Φ Ψ Χ Ω

A B G D E TS E Z I K L M N X O P R S T Y/U PH PS J O

viernes, 24 de febrero de 2012

Mito y Sociedad.

Costumbres públicas y privadas.

Aunque los orígenes de las antiguas creencias religiosas griegas continúan envueltos en oscuridad, el panteón griego ya estaba claramente establecido hacia 750 a. C. Sus principales figuras desempeñan un papel destacado en los grandes poemas épicos de Homero, La Ilíada y la Odisea, que probablemente fueron compuestos en esa época y muestran signos de una tradición poética muy antigua.

Los griegos creían que su vida y su destino estaban regidos por múltiples divinidades, las más importantes de las cuales eran los Olímpicos, los dioses y diosas que vivían en el monte Olimpo. Una estatua del dios Hermes podía señalar la entrada de una casa griega, mientras que el hogar estaba consagrado a Hestia. Se rendía culto a los héroes, por lo general hijos de un dios y una mujer, en calidad de espíritus eternos que podían interceder en favor de los mortales. Se consideraban ejemplares su valor y su nobleza, y sus batallas contra los monstruos  eran temas populares en el arte y la literatura. Muchos estados tenían a una deidad o un héroe como fundador o protector, pretensión que se apoyaba en mitos como el de la competición entre Atenea y Poseidón. Algunas familias nobles aseguraban descender de un héroe, un Argonauta, por ejemplo.

También se rendía culto como divinidades a una serie de cualidades abstractas positivas, como la "Justicia" o la "Juventud". En extremo más tenebroso, los griegos temían caer víctimas de las fuerzas de la oscuridad, como las Furias o la hechicera Hécate.

Los Olímpicos eran objeto de los cultos más populares y extendido. La mayoría de los ritos religiosos en su honor tenían lugar en un santuario consagrado al dios o la diosa en cuestión, cuya estatua se alzaba en un templo que constituía el centro del santuario. Delante del templo, al aire libre, los sacerdotes realizaban sacrificios en un altar mientras los fieles observaban, en algunas casos en una stoa (galería cubierta), y después comían la carne asada del animal sacrificado. Entre las ofrendas votivas, que se colocaban alrededor del templo y en las escaleras, había estatuas de bronce, marfil y para los menos acaudalados, de terracota. Fuera de los santuarios de los Olímpicos se presentaban ofrendas a otras figuras divinas o semidivinas , como los héroes, en numerosos altares y lugares sagrados.

Los templos eran importantes centros públicos para la expresión de la cultura estatal. En sus frisos y pedimentos solían aparecer batallas mitológicas entre las fuerzas de la civilización, representadas por la ciudad-estado y los Olímpicos, y las fuerzas de la transgresión y la barbarie, representadas por gigantes y monstruos. Los atenienses del siglo V a. C. poseían dos instituciones para narrar los mitos a gran escala: el teatro y los recitales de poesía. Atenas creó el teatro como gran espectáculo público en el que unos 16.000 ciudadanos podían presenciar las tragedias, casi siempre basadas en mitos y leyendas. La poesía, sobre todo la de Homero y Hesíodo, era recitada por profesionales, los rapsodas, y se declamaban La Ilíada y La Odisea completas en las Panateneas. Se encargaban y se leían en público poemas sobre mitos para conmemorar acontecimientos como la victoria de un ciudadano en los Juegos Olímpicos, por ejemplo.

La educación y la vida intelectual contaban con el soporte de la mitología. Los mitos narrados por Homero y Hesíodo constituían el núcleo de la enseñanza y fueron tema de debate entre filósofos, científicos e historiadores a partir del siglo V a.C.

jueves, 23 de febrero de 2012

Grecia.

Introducción.

El rico legado de relatos, imágenes decorativas y obras arquitectónicas inspirados por los dioses y héroes de la antigua Grecia ha ejercido una profunda influencia de la cultura occidental. Salvo en los inicios de la Edad Media, desde la época romana hasta la actual, pasando por el revivir de la cultura antigua del Renacimiento, sucesivas generaciones han admirado, adoptado y adaptado la herencia mitológica griega.

Toda ciudad del antiguo mundo griego -que se extendía desde el sur de Italia hasta la costa de Asia Menor e incluía todas las islas del Adriático y del Egeo- poseía sus propios mitos, héroes y festividades religiosas, circunstancia que dificulta la comprensión de la mitología griega, porque incluso para los acontecimientos más importantes de la biografía de las grandes divinidades circulaban innumerables versiones, en ocasiones incompatibles. Además, existían ritos y celebraciones, como los Juegos Olímpicos, en los que participaban todos los griegos y ciertos héroes, como Heracles, a quienes les estaban consagrados santuarios en todo el mundo griego. Entre los numerosos relatos y obras literarias que se conocían en el mundo helénico destacan las epopeyas de Homero, y el desarrollo de un núcleo de narraciones que resultaban familiares a todos contribuyó  a la creación de un sentimiento de nación griega que servía de vínculo a las ciudades-estado antagonistas de los "bárbaros", por quienes se sentían rodeados. Muchos de los mitos griegos más famosos hoy en día son producto de esta tendencia a la evolución de una mitología canónica.

miércoles, 22 de febrero de 2012

Mitos Budistas.

Tres figuras misericordiosas.

El sintoísmo ha convivido con el budismo durante 1500 años en el Japón, y con influencia recíproca de ambas religiones, numerosas deidades sintoístas han adoptado forma budista: por ejemplo, al dios de la guerra, Hachiman (Yawata-no.kami), también se le conoce como un Bosatsu, es decir, una encarnación de Buda (del sánscrito Bodhisattva). La mezcla de enseñanzas budistas y sintoístas se conoce en muchos casos como Ryobu-shinto, o "doble sintoísmo". Sin embargo, también numerosos Bosatsu que guardan poca relación, o ninguna, con el sintoísmo y cuyos orígenes se remontan a la China y, en última instancia, al norte de la India, cuna del budismo.

Entre las deidades más importantes destacan tres figuras en la tradición popular: Amida, Kannon y Jizo. Amida-butsu ("Buda"), que deriva de la figura sánscrita Amitabha, es un Bodhisattva que demoró voluntariamente su propia salvación (es decir, su entrada en el nirvana) hasta que hubiera salvados a todos los seres humanos. Constituye el personaje central de las sectas de la "Tierra Pura" (jodo-shu y jodo-shinshu), basadas en la creencia de que invocando a Amida en el momento de la muerte, los fieles pueden renacer en una hermosa "Tierra Pura" donde todos se verán libres de dolor y la necesidad hasta estar preparados para la Iluminación final.

A Kannon, equivalente de la china Guan Yin y del indio Avalokiteshvara se le rinde culto bajo diversos nombres. Es el bosatsu a quien acuden los creyentes en busca de misericordia y consejo, protector de los niños, las parturientas y las almas de los muertos. Una de sus manifestaciones más popular en Senjo Kannon, o el "Kannon de los mil brazos", todos ellos tendidos compasivamente hacia quien lo adora. En la iconografía japonesa se le suele representar como un Amida en miniatura sobre la cabeza, pues se le considera compañero de este Buda.

Jizo también guarda relación con los niños, sobre todo con las almas de los difuntos. En todo Japón existen pequeños Jizo-yas, o templos consagrados a esta divinidad, pero es así mismo protector de quienes padecen dolor, y se le cree capaz de redimir las almas del infierno y devolverlas al Paraíso Occidental.

domingo, 19 de febrero de 2012

Reino de Saga

Las hazañas de Jimmu-tenno y Yamato-takeru.


Un capítulo de Kojiki trata sobre la "Edad de los Hombres" , dominada por figuras semihistóricas, no por dioses. La primera de estas figuras en la tradición japonesa es Jimmu-tenno (también llamado Kamu-yamato-iware-biko), nieto de Sombra de Fuego y fundador de la familia imperial. Existen ciertas pruebas de que no fue el primero de la línea, sino que tenía un hermano mayor, Itsu-se, que murió en combate mientras los hermanos se dirigían hacia oriente con el fin de encontrar el mejor lugar desde el que gobernar su reino y de buscar nuevos territorios. Tras enterrar a su hemano, Jimmu continuó hasta llegar a la región de Kumano (actual prefectura de Wakayama), donde una deidad local adoptó la forma de oso y lanzó un hechizo contra los invasores que los sumió en un profundo sueño.

Uno de los criados de Jimmu se enteró en sueños de la existencia de una espada mágica, enviada por Amaterasu y las demás divinidades para ayudar a Jimmu a pacificar la Tierra Central de la Llanura de Juncos, es decir Yamato. Al despertar, el criado localizó la espada y se la entregó a Jimmu. El ejército continuó su marcha hacia el este, guiado por un cuervo gigantesco enviado del cielo y cuando se internaron en Honshu, los jefes locales rindieron homenaje a Jimmu. Al llegar a Yamato, Jimmu construyó un palacio, se casó con una princesa local de ascendencia divina (Isuke-yori-hime) y se dedicó a gobernar su nuevo reino.

El héroe legendario mas importante del Japón es Yamato-takeru, llamado en principio O-usu-no-mikoto. Tras diversas hazañas juveniles, su padre Keiko, le encargó que sometiese la tierra de Izumo y que matara a su jefe, Izumo-takeru, poderoso guerrero que accedió a un duelo qon Yamato-takeru y a intercambiar las espadas para la lucha. Al comenzar el duelo, Izumo-takeru no pudo desenvainar la espada de Yamato (que no era más que una imitación) y éste lo mató.

A continuación, el padre de Yamato-takeru le encomendó la misión de pacificar a los bárbaros del este, los Emishi. Yamato partió con la espada mágica Kusanagi que había encontrado Susano y una bolsa también mágica, ambos objetos regalos de su tía, Yamato-hime, que se los dio en el santuario de Ise. En el camino conoció a una princesa, Miyazu-hime, se enamoró de ella y le prometió casarse a su regreso. Al llegar a Sagamu (actual provincia de Kangawa) un jefe local le imploró que liquidara a una deidad díscola que vivía en un gran estanque en medio de una llanura cubierta de hierba, pero se trataba de una estratagema; en cuanto puso el pie en la llanura, el jefe prendió fuego a la hierba, pero la espada Kusanagi se movió por sí sola, cortando el césped (de aquí deriva el nombre con el que se conocería este arma más adelante: Cortacésped), Yamato abrió la bolsa mágica, sacó de ella material para provocar un contraincendio y escapó de aquella trampa.

Durante su viaje de regreso, Yamato-takeru precipitó su propia caída. Antes de la partida se casó con Miyazu-hime y dejó a su cuidado la espada Kusanagi. En el desfiladero de Ashigara mató a una deidad de la montaña en forma de ciervo blanco y, más adelante en el monte Ibuki, encontró otra deidad, encarnada en un jabalí blanco, y violó un tabú al asegurar que mataría a aquel ser. Debido a ambas transgresiones, al cabo de poco tiempo le acometió una enfermedad mortal y, moribundo, el héroe se dirigió hacia la costa de Otsu, cerca de Ise, para recoger otra espada que había dejado allí. Después, mientras cantaba una canción sobre su hermosa tierra natal, que no volvería a ver, se encaminó a la llanura de Nobo, donde murió. Antes de que su cuerpo fuera enterrado en la tumba que había erigido el emperador, se transformó en una gigantesca ave blanca que echó a volar hacia Yamato.